Lisboa estaba echa polvo. Era muy decadente. Una ciudad impresionante, como dormida, con telarañas por todos lados, ruinoso. Entre casas tradicionales portuguesas dejadas de la mano de Dios, veias cines de estilo Art Nouveau abandonados, palacios vacios e Iglesias sin techo. Comimos Salgados y me acorde de la ministra. Vimos a Siza casi sin querer.
1 comentario:
Bien por las fotos
mal por no contestar nunca
te odio
yo hace tiempo q visité Lisboa, es dificil de olvidar las sensaciones q te deja...
he de tornar-hi
algun dia...
cuida't
Publicar un comentario